21 de octubre de 2015

Anoche me hice la promesa de que jamás volveré a escribir para nadie.
Y no, no es una tontería.
Dejaré de escribirle a nadie para escribirle a alguien.
Y no, no es una contraposición.
Le escribiré a partir de hoy a alguien que aún no sé quién es, pero al que quiero y desde luego, que me quiere a mí.
Anoche soñé que me decía que era lo mejor que le había pasado en la vida y... Que me estaba esperando desde hace mucho tiempo.
Yo también te estoy esperando a ti.

Agárrame. Defiéndeme con uñas y dientes hasta que por fin nos encontremos.